Pou de glaç

144 EL CATLLAR 05022011

La mayoría de los pozos de hielo de nuestro país se encuentran en lugares de cierta altitud y con heladas intensas en invierno; sin embargo, el pozo del Catllar se encuentra a poco más de 50 metros sobre el nivel del mar y muy cercano a la costa, lo que representaba una mayor dificultad en la conservación del hielo y por este motivo, probablemente, dejó de funcionar antes, hacia mediados del siglo XIX.

Fue construido en el lado norte, extramuros del castillo, en 1687, (se conserva el contrato), excavado en la roca natural y cubierto por una cúpula de piedra. Sus medidas originarias eran de 9 m de altura por poco más de 8 m de diámetro, si bien cuando dejó de funcionar se rebajó su interior y actualmente tiene una altura de 11, 5 m. hecho que, por otra parte, ha permitido que actualmente se pueda entrar por la parte inferior.

La finalidad del pozo era la de conservar la nieve o el hielo para refrescar la bebida, sobre todo el agua y el vino, al tiempo que se empleaba también para usos medicinales: bajar la fiebre, antiinflamatorio o analgésico, entre otros.

La nieve se obtenía de las montañas de las comarcas interiores o bien de otros pozos allí ubicados: el Pla de Santa Maria, Ramonet, Cabra, Vilaverd o Rojals; después se compactaba y se conservaba en forma de hielo, también, si las circunstancias climatológicas lo permitían, en invierno se obtenía hielo en balsas cercanas y poco profundas que luego se compactaba en bloques y se empozaba. Las piezas de hielo se depositaban separadas por una capa de paja o ramas para evitar que se pegaran, y así el producto se conservaba durante meses.

En el Catllar, la venta del hielo era monopolio de la villa. Por la documentación conservada, sabemos que su explotación generalmente estaba vinculada al arrendamiento de la taberna, y su precio de venta se fijaba en función del lugar de procedencia, y por tanto, del coste de su obtención. Según nos revelan los contratos de arrendamiento conservados, con anterioridad a la construcción del pozo, la taberna ya tenía la obligación de vender hielo, aunque desconocemos la procedencia de la nieve y donde se conservaba.