Castell

  • Introducción

El castillo de El Catllar se alza sobre los restos de un poblado fortificado de la edad del hierro (siglos VII-V a.C.), en una colina que domina uno de los meandros del río Gaià.

Aunque la documentación escrita sitúa sus inicios en el siglo XI, momento en que el río fue frontera entre los condados catalanes y el reino de Al-Andalus, las excavaciones arqueológicas realizadas indicarían que los orígenes de la fortificación se encontrarían en época musulmana o incluso anterior.

La estructura que se observa actualmente es el resultado de su crecimiento a partir de una muralla y torre primigenias a las que se van añadiendo dependencias, principalmente entre los siglos XIII y XVI. En este último siglo es cuando el castillo experimentó su crecimiento más notable, quedando configurado como una edificación de planta triangular, con foso, perímetro amurallado con dos torres en la fachada principal y el interior articulado por un patio central.

El señorío del castillo y de la villa, nacida a su lado durante la segunda mitad del siglo XII, permaneció en manos de los Montoliu hasta 1344, en que fue adquirido por Pere de Requesens. Su hijo Berenguer los vendió en 1351 a Bernat de Olzinelles, tesorero y consejero del rey Pere III el Ceremonioso. Por matrimonio de su nieta pasó a la familia Queralt, después a los Pallars y, finalmente, de nuevo a los Queralt, que en 1599 se convertirían en condes de Santa Coloma.

En el año 2002 el ayuntamiento adquirió la propiedad del edificio, hasta entonces de propiedad privada, e inició los trabajos de excavación arqueológica de su interior y posteriormente los de su de recuperación y consolidación. De esta manera, se ha podido recuperar un edificio histórico emblemático para la población y, al mismo tiempo, ha permitido que el castillo sea la sede del Centro de interpretación de los castillos del Baix Gaià. Asimismo, el castillo forma parte de la Ruta de los castillos de frontera promovida desde la Dirección General de Turismo de la Generalidad de Cataluña.

  • Arqueología

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo han documentado la existencia en el mismo lugar, de poblados del bronce y del hierro (siglos VIII-V a.C.) y un conjunto de estructuras pertenecientes al propio castillo, fechadas entre los siglos IX y XVIII, que ayudan a comprender el desarrollo arquitectónico de la fortificación a lo largo de los diferentes periodos históricos.

El foso del castillo

El Fosat

La primera excavación arqueológica que se realizó en el cerro, donde se encuentra el castillo, se llevó a cabo en el foso del castillo. La excavación se hizo en dos fases. En 1996 se excavó toda la parte que bordeaba la fachada principal del castillo y en 1998 el resto.

A raíz de estos trabajos se sabe que el foso debió comenzar a perder interés como elemento defensivo a finales del siglo XV, pues es en este momento cuando se empezó a llenar con tierra, escombros y desechos domésticos: restos de cerámica, vidrio, huesos, etc. y que en el siglo XVIII ya estaba colmatado. También conocemos que en el siglo XVI se construyó el puente de obra para acceder al castillo, que fue volado durante la Guerra dels Segadors y que ya no volvieron a rehacer, o que el foso inicialmente fue aprovechado como cantera.

Las excavaciones en el foso permitieron descubrir la existencia en este lugar de otro yacimiento arqueológico, la Era del Castell.

La Era del Castillo

Era del castell

Se dio este nombre a los restos arqueológicos excavados en 1997, en la parte del cerro situada delante de la fachada principal del castillo.

Las excavaciones pusieron al descubierto los restos de tres poblados que habían existido con anterioridad al castillo. Uno en cabañas hace unos 3000 años, correspondiente a finales de la edad del bronce, al cual le siguió uno construido con casas de piedra hace unos 2.600 años, al principio de la edad del hierro, que tuvo continuidad hasta el periodo ibérico antiguo, hace unos 2.450 años.

Se trata del primer yacimiento en el Camp de Tarragona que tiene esta secuencia continuada de ocupaciones humanas y en el que se ve cómo es el paso del hábitat en cabañas al hábitat en piedra.

El castillo

El Fosat

Las excavaciones arqueológicas en el interior del castillo se iniciaron en el año 2003. Hay que decir que durante los años veinte del siglo pasado, la propiedad del castillo transformó el interior del recinto en jardín, para lo cual acabó de derribar las construcciones existentes y aportando tierras para nivelar todo el espacio y cubriendo los restos constructivos por debajo de esta cota. Por ello, al iniciarse las excavaciones y tratándose de un área muy extensa, se empezó por realizar una serie de calas situadas en puntos estratégicos con el fin de ver si se conservaban estructuras en el subsuelo. Al encontrarse en estas calas paredes y niveles arqueológicos con materiales, hizo que se decidiera excavar toda la zona en extensión. Los trabajos, que duraron catorce meses, pusieron al descubierto las paredes que constituían la planta baja del castillo. Estas excavaciones permitieron localizar numerosos restos de cerámica, vidrio, metal, etc., usados ​​ cotidianamente en el castillo, elementos muy valiosos para las dataciones. Igualmente se evidenció que el poblado de la Era del Castell se extendía también hacia el espacio donde fue construido el castillo, ocupando todo el cerro, y que durante la época del hierro estaba fortificado.